Impresión 3D y Medio Ambiente

Publicado por mava en

Bien es sabido que los usos que tienen las impresoras en tres dimensiones son de lo más diverso, llegando incluso a emplearse para facilitar intervenciones quirúrgicas, pero también ofrecen  ventajas medioambientales, según se afirma en, i-ambiente, el portal web especializado en medioambiente para países de habla hispana.

Gracias a las posibilidades que ofrece la impresión 3D de personalizar la producción, se disminuye la producción en masa y, por ende, la explotación de materias primas y la generación de residuos. Muchos diarios ya hablan de la “Tercera Revolución Industrial”  al referirse a esta tecnología.

Gracias a la impresión en tres dimensiones, los prototipos se pueden imprimir en poco tiempo sin esperar meses, y acertar mejor con el producto final; de este modo, se emplean menos procesos y recursos, los productos son más ligeros y modulares, etc. También es importante considerar que el transporte de mercancías y productos también se reduce, se incrementa la fabricación local.

Con la impresión 3D, la obsolescencia programada se ha encontrado con un problema, ya que las piezas estropeadas pueden ser sustituidas, evitando la compra de un producto totalmente nuevo, debido a que, en muchos casos, los fabricantes no disponen de recambios originales. Reparar, es considerada la cuarta erre del ecologismo, y cada vez cobra más fuerza respaldado por los movimientos sociales y sostenibles tales como los maker o los fixer.

Los bienes de consumo, se están ciñendo a un ecodiseño pensado para disminuir su impacto ambiental en las fases productivas. Gracias al diseño 3D los productos podrán ser hechos de manera más sostenible.

La impresión 3D facilita el consumo colaborativo, ya que los modelos diseñados en un ordenador se pueden compartir a otros usuarios para poder generalizarlos, mejorarlos, adaptarlos e imprimirlos sin tener que ser un especialista en diseño 3D.

Pero no todo es tan sencillo, la impresión 3D también tiene que superar ciertos desafíos para convertirse en una práctica “verde”. Entre estos retos están los de reducir el consumo de energía y la dependencia de materiales plásticos. Si realmente se logra hacer frente a estos desafíos, la impresión 3D podrá ser un ejemplo a seguir en términos de respeto al medio ambiente.


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