Microimpresión 3D

Publicado por mava en

Microimpresión 3D, tecnología emergente del 2014

Como comentábamos en nuestro artículo de ayer uno de los avances tecnológicos emergentes del 2014 ha sido la impresión 3D y más concretamente, la microimpresión 3D. Así lo apunta el último informe TR10 que publica anualmente el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Gracias a la microimpresión 3D, como tecnología avanzada de la impresión 3D, es posible trabajar con “tintas” de distintos tipos de materiales que aplicándolas con precisión, podrían llegar producir tejidos biológicos.

A partir de estos tejidos biológicos, cada vez más perfeccionados, se podrá dar lugar a órganos artificiales completos o partes de ellos.

Hasta ahora, el entusiasmo generado hacia la impresión 3D ha residido en la capacidad de crear formas complejas, principalmente con plástico. La fabricación aditiva con materiales alternativos al plástico ha conseguido ampliar su gama con materiales procedentes de aleaciones metálicas u otros materiales como la cera, la resina calcinable o la cerámica.

Sin embargo, las capacidades de la impresión 3D en campos como la medicina siguen siendo bastante limitadas, aunque cada vez hay más proyectos en fase de investigación y experimentación. La clave de la revolución de la microimpresión 3D en el campo de la medicina está en poder emplear variedad de materiales, desde células vivas hasta semiconductores, que posteriormente puedan aplicarse en la formación de un órgano vivo.

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Jennifer Lewis, investigadora de materiales de la universidad de Harvard, está desarrollando la tecnología necesaria para que esto suceda y se pueda imprimir con materiales útiles por sus propiedades mecánicas, conductividad y rasgos ópticos. Esto significa que la tecnología de impresión 3D podría hacer objetos que integren forma y función.

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Por otra parte, un equipo de la Universidad de Princeton ha combinado tejido biológico con electrónica y han impreso una oreja biónica. También, la Universidad de Cambridge ha impreso células retinianas para formar tejido ocular.

Lewis y su equipo de investigación han logrado imprimir tejido biológico entretejido con una compleja red de vasos sanguíneos que permitirá vascularizar los órganos o parte de los mismos, manteniendo a las células vivas. Lewis asegura que la parte más compleja de la microimpresión es trabajar con células vivas ya que son fácilmente destruibles cuando salen por la boquilla de impresión.  En su laboratorio, Lewis y su equipo cuentan con una impresora 3D equipada con un microscopio capaz de imprimir de forma precisa estructuras con detalles de hasta un micrómetro. También cuentan con una impresora 3D más grande con múltiples salidas más grandes que es capaz de imprimir con varias tintas simultáneamente.

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Lewis cree que queda mucho camino por recorrer antes de poder llegar a imprimir un hígado o riñón complejos totalmente funcionales, aunque asegura haber dado el primer paso.

Fuente: Technologyreview.es


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