Cómo mejorar el acabado de piezas impresas en 3D

Publicado por C. Escobar en

Técnicas para alisar y mejorar el acabado de piezas impresas en 3D

Existe una idea errónea en impresión 3D de que no pueden conseguirse, piezas tan absolutamente lisas y pulidas, como con los métodos de fabricación tradicionales. Sin embargo, existen ciertas técnicas de acabado que pueden abordar dichas inquietudes.

Usar una u otra técnica de acabado depende, en gran medida, de la geometría de la pieza y el material. Estos dos factores determinan qué tipo de estética se puede lograr, así como la función, según las diferentes texturas y apariencias.

Existen varias técnicas de acabado, aunque normalmente las más solicitadas por los clientes son el lijado, las perlas abrasivas y una técnica que utiliza el suavizado por vapor.

Lijar

Aunque los sistemas FDM han sido diseñados para producir piezas de alta calidad, algunas capas de líneas pueden ser visibles, lo cual altera su estética visual, una de las principales prioridades para los clientes. El lijado resuelve este problema.

El proceso de lijado es exactamente tal y como suena. Las piezas pueden lijarse a mano o con lijadoras de banda, como ocurre con la madera o piezas de automoción. El lijado es un método barato, eficaz y consigue un acabado liso. Es la técnica de acabado más utilizada para piezas impresas en 3D.

Perlas abrasivas

El segundo proceso de acabado más utilizado son las perlas abrasivas. Se trata de un aparato con una boquilla que pulveriza a presión diminutas bolitas de plástico que van erosionando las líneas de capa. Es rápido, en tan solo unos 5 ó 10 minutos deja un acabado liso, mate y uniforme. También puede utilizarse la pulverización de bicarbonato de sodio, que ofrece buenos resultados aunque es un proceso un poco más sucio que las pequeñas perlas de plástico.

Una de las limitaciones de la técnica de las perlas abrasivas es el tamaño de la pieza, ya que el proceso se realiza en una cámara cerrada con un tamaño máximo de 24 x 32 x 32 pulgadas.

Suavizado por vapor

La pieza se sumerge en un tanque que contiene un líquido en la base (normalmente acetona) que se lleva al punto de ebullición. El vapor se eleva y se derrite alrededor de 2 micras de la superficie de la pieza, dejándola suave y brillante en tan sólo unos segundos.

Al igual que ocurre con las perlas abrasivas, este método cuenta también con alguna restricción. En primer lugar, el tamaño del tanque limita el tamaño de la pieza que vamos a introducir en él. Por otro lado, el suavizado por vapor sólo sirve para el ABS y ABS-M30 que, a pesar de ser económicos, son fuertes y duraderos.

Fuente: Machinedesign.com


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